TIE BREAK
LA PRESION DE COCO GAUFF
Por Jaime Rebaza Soraluz
Venía ganando cuatro partidos, casi a la perfección e iba consolidándose como una de las probables favoritas del Abierto de Australia, pero, todo se derrumbó en apenas una hora de partido. En los cuartos de final, Elina Svitolina destrozó el juego de la norteamericana y ésta destrozó su raqueta de siete golpes camino al vestuario.
Perdió doce games y apenas ganó tres. Los números fueron catastróficos y además de sacarla del torneo, la sacó de su estabilidad emocional, hasta arrastrarla a la frustración absoluta. Los pasos que separan la cancha de los vestidores, no fueron lo suficientemente largos para devolverla a la calma. Un pasadizo como escenario y una cámara como testigo, nos permitieron conocer su reacción y su estado de ánimo.
El tenis es un juego individual y la presión no se comparte dentro de la cancha. Las horas de entrenamiento, el equipo de trabajo y quizás los contratos publicitarios, también entran en juego. La diversión y disfrute por el juego, se convierten en algunos casos y tenistas, en sufrimiento y depresión.
Pertenecer a la élite del tenis mundial y tener el futuro económico familiar resuelto, debería darnos a entender, a cualquier mortal, que la tarea está cumplida y la tranquilidad dominará el resto de la vida. Sin embargo, Coco Gauff, explicó en la rueda de prensa posterior, que se comportó como cualquiera de nosotros. Que la derrota también frustra, que no importa el nivel en el que uno se encuentre y que siempre podrá apoderarse de nuestro ánimo, hasta poder llevarlo a explotar.
Una derrota que enseña, porque de ella también se aprende.