EL REMATE DEL 9
Por Pablo Rocha
La derrota 3-2 ante New England Revolution en el TQL Stadium dejó una sensación conocida en FC Cincinnati: capacidad ofensiva para competir, pero demasiadas concesiones atrás. El equipo de Pat Noonan volvió a pagar caro sus errores en un partido que tenía condiciones para ganar.
Cincinnati golpeó primero. Tom Barlow abrió el marcador al minuto 13 y parecía encaminar una noche favorable ante su público. Sin embargo, la ventaja duró poco. Dor Turgeman empató al 21 y, antes del descanso, Josh Wynder aprovechó una acción a balón parado para poner en ventaja a New England. El golpe definitivo llegó al 51, cuando Turgeman firmó su doblete y dejó a los locales contra las cuerdas.
El problema no fue únicamente recibir tres goles, sino la manera en que llegaron. Cincinnati perdió solidez en momentos clave, permitió que el rival encontrara espacios y mostró dificultades para controlar el área. Encajar dos tantos antes del descanso y otro apenas comenzada la segunda mitad refleja una gestión deficiente de los momentos del partido.
En ataque, la respuesta existió. Kévin Denkey descontó al minuto 67, mientras Tyrell Malacia, con dos asistencias, ofreció profundidad y buenas soluciones por la banda. Cincinnati terminó presionando y generó ocasiones suficientes para aspirar al empate, pero la reacción llegó después de haber concedido demasiado.
Las estadísticas son interesantes: Cincinnati tuvo más posesión y generó un volumen superior de tiros al arco, pero eso no se tradujo en el resultado. Tener la pelota no sirve de mucho cuando el equipo pierde concentración en su propia área. La eficacia de New England terminó marcando la diferencia.
EL REMATE:
La preocupación va más allá de esta derrota. Cincinnati necesita aprender a administrar las ventajas, defender mejor las jugadas a balón parado y evitar que cada error se convierta en una desventaja difícil de remontar. La calidad ofensiva está ahí la consistencia defensiva no.
Cincinnati no perdió por falta de argumentos para atacar, sino por no saber sostener el partido cuando tenía el resultado cerrado. En una temporada donde cada punto cuenta, seguir dependiendo de remontadas será un riesgo demasiado grande. El equipo necesita corregir su tactica defensiva si quiere que su talento ofensivo tenga verdadero peso en el tramo decisivo.